Un ejemplo de la práctica de asana
Cuando un principiante intenta realizar las primeras posturas (asanas),
la mente se tensa y lucha por encontrar las partes más bastas del
cuerpo como los brazos y las piernas e intenta controlar como moverlas
según se requiere.
Progresivamente la mente responde adquiriendo mayor sensibilidad en las
partes más sutiles del cuerpo al mismo tiempo que empieza a coordinarlas.
Este proceso expande la profundidad de la mente mejorando su habilidad
para enfocar y penetrar con una correcta atención en cualquier
tarea. En paralelo se expande la capacidad de enfocar una zona de atención
a mantener una concentración multiple.
Progresivamente, la mente se mueve desde la concentración a la
consciencia plena de estar en el presente.
Respondiendo y controlando muchas partes del cuerpo, la mente vá
siendo entrenanada de forma progresiva.
En este estado de plena consciencia, la mente es absorvida hacia el interior,
la estabilidad se hace cada vez más presente y estable como el
agua en un estanque en el que se refleja. En este proceso, la esencia
del ser vá siendo vislumbrada. Esta visión nos ofrece perspectiva
en nuestra vida y satisface nuestra más alta consciencia.
Para el observador principiante, las asanas o posturas pueden parecer meramente físicas, sin embargo, practicado con fervor, sensibilidad y devoción, se convierten en una herramienta única de penetración e inteligencia que nos hacen avanzar en el camino del entendimiento del ser.

